Bajo la sombra de un árbol, Inmóvil y algo ausente Esperaba el momento propicio. Nunca había hecho algo así, Viajar por un mundo desconocido. El camino se abría antes sus ojos Negándole una vuelta atrás.
Tras superar un nuevo tramo de fuerte pendiente Una cima coronada por los rayos del Sol surge entre las nubes.
Rebrotan flores de imposibles colores en sus laderas Emergen de sus madrigueras las suaves cabezas de las marmotas Grandes cornamentas de cabras son testigos de tu ascensión
Cuenta una antigua leyenda de un Reino sin reyes, oculto por las brumas del tiempo Instalado en un mar agitado de nubes Suspendido sobre una inaccesible montaña. Tenían en el pais una gran variedad de Insólitas estatuas de gentes
Jugaba como nunca lo había hecho Urdiendo planes imposibles Arrinconando el malestar Negando la incómoda realidad Asintiendo sin dudar ni un momento las Novedades que su imaginación creaba.
Jadeaba agotado tras la carrera Olvidaba que la edad, damnifica a cualquiera Sudoroso y persistente, desatendía su paso E imaginaba la meta a un metro escaso.
Logros obtuvo y no derrotas, pues sabed que los Unicos que llegan a alcanzar sus sueños,
Se levantó LIgera y LIviana.
Le entró un deseo irrefrenable de tomarse un café, LIvanto tenía que ser su elección.
Mientras sorbía el café sintió la necesidad irresistible de hablar con LIa, aunque no conocía a nadie con ese nombre.
Cuando al fin contactó con ella escuchó su melosa voz que le decía "Vente conmigo a LIvorno".