La Huida
Se levantó LIgera y LIviana.
Le entró un deseo irrefrenable de tomarse un café, LIvanto tenía que ser su elección.
Mientras sorbía el café sintió la necesidad irresistible de hablar con LIa, aunque no conocía a nadie con ese nombre.
Cuando al fin contactó con ella escuchó su melosa voz que le decía "Vente conmigo a LIvorno".
- ¿Cómo?
- En mi CAR por supuesto .-respondió con un marcado acento venezolano.
- Pero...
- No te preocupes, está todo LIsto, por fin abandonaremos la MINA
Confusa se sirvió una copita de su LIcor preferido sin llegar a saber si todo había sido un extraño sueño, de lo único que estaba segura es que le embargaba una inmensa feLIcidad.

