Hacía solo 4 años que todo había empezado pero a ellos les parecía un mundo, al fin y al cabo él, Miguel, solo tenía 12 años y Sonia, su hermana, no pasaba de los 10, por lo que esos 4 años suponían una gran parte de sus cortas vidas.
Tenían muy pocos recuerdos de su padre, pues murió siendo muy pequeños, al poco de nacer Sonia y por ello no se podía decir que le echaran de menos, aunque sí sentían muy a menudo el anhelo de haberle conocido más.